16 de noviembre de 2008
Del arte y la mundialización
En un mundo dominado por dos paradigmas de la extrema contemporaneidad: la mundialización (o globalización) y la red (llámese red al conjunto de interconexiones sociales de toda índole), ¿Cuál es el rol del arte?
Este es uno de los cuestionamientos fundamentales de ALTER-ART. Pero finalmente este personaje del arte contemporáneo pertenece él mismo a la aristocracia actual (¿Aliado estratégico?). Si profundizamos en las luchas « anti-mundialistas », nos daremos cuenta de su rechazo a la homogeneidad del discurso, de esta manera son denunciadas: privatizaciones de servicios y de bienes públicos, mercantilización del ser vivo, cuestionamiento de algunos derechos sociales, liberalización del mercado, especulaciones banqueras, homogenización de la cultura, etc., etc., etc. El mismísimo Damien Hirst lo dijo hace poco: « Hasta cuándo la condición del artista tiene que considerarse como precaria o pobre. Ese es tiempo pasado… »
¡Al vender una obra de arte en millones de dólares, (al mismo tiempo capaz de interferir al buen funcionamiento de Sotheby’s o Christie’s gracias a la especulación del precio) podemos entusiasmarnos con la capacidad de estos artistas a la desestabilización del SISTEMA! Desde ahora, la categoría de anti-mundialista no sería operatoria para pensar el devenir del mundo inestable e inquietante.
Le quedaría entonces al economista, o al sociólogo, o al político, el imperativo de crear una categoría a la vez más compleja, más afinada y más fluida para devolverle un sentido a las luchas en curso. Sin embargo las posturas de Koons y de Hirst nos dejan un gusto a poco, sus obras finalmente se transforman en actores del sistema en su conjunto y la desestabilización que producen sólo será absorbida como escándalo de connotación showbiz.
El pasaje semántico de la "anti-mundialización" a la "alter-mundialización" puede desde ahora ofrecer una « alter »-nativa -parcialmente- convincente. Ya no se trataría solamente de resistir, pero de imaginar una « alter »-nativa bajo la forma de un "ciudadano-mundo".
¡Bella utopía!
Solo el avenir decidirá, y no jugaremos más al juego de profecías... Ni en las obras de Koons ni en las obras de Hirst encontramos dialécticas trascendentes que puedan provocar reflexión con respecto a la situación de la sociedad mundializada. ¿Qué piensan Koons e Hirst al respecto de la crisis financiera que se desencadenó en EE.UU. primero y ahora en Europa? ¡Seguramente que estos dos actores del capitalismo mundial y de la aristocracia contemporánea tendrán algo más que comunicar!
¡¡¡Los esperamos con ansiedad y lo celebraremos!!!
Pero pasar del "anti" al "alter", es también aceptar la madurez, eso quiere decir de pasar de la seducción de lo "negativo" a lo "constructivo", "del rechazo a la amalgama de proposiciones por falta de programa". No nos olvidemos que la « era » del capitalismo ultraliberal está llegando a su fin, y quién sabe si el mismo capitalismo como modelo de sociedad también llegara a su término.
Como lo sabemos, pertinentemente el programa de los "anti-mundialistas” no responde ni siquiera a la noción misma de programa ni a sus exigencias, si embargo pudieron convocar reivindicaciones comunes al término del Forum de Florencia en noviembre del 2002, entre las cuales: "Anulación de la deuda de los países pobres, oposición firme a la guerra en Irak, establecimiento de la tasa "Tobin" sobre las transacciones financieras, libertad de circulación, regularización de los sin papeles, protección del ecosistema, creación de un salario garantizado, resistencia a las políticas seculares, democracia participativa, promoción del desarrollo durable..."
Si los artistas « top ten » del « marché de l’art » (publicado cada año) adoptaran una verdadera postura « anticapitalista » o « alter » capitalista -, las alianzas hacia el mundo del arte « underground » podrían darnos un excelente proliferación de armas de destrucción capitalista. Ya que ahora tenemos artistas millonarios insertos en los círculos del poder económico multinacional, deberíamos propulsar la contribución de éstos a la destrucción del FMI o del BM y a todas aquellas siglas que esconde la mano del capitalismo y de la aristocracia mundial.
Por primera vez los artistas (¡Al menos unos cuantos!) tienen la oportunidad de precipitar la desestabilización del sistema mercantil de la ficción especulativa de lo intangible, aquel poder que destruye la revolución y la vida. ¡La crisis financiera, MUERTE DEL CAPITALISMO (primeros síntomas…), sin piedad con los fácticos, « cero confianza al crédito »! Unión mundial contra la mundialización especulativa, desestabilización del sistema rápida y espectacular, intervención de los medios de comunicación de Berlusconi, Sarko o el Mercurio.
28 de septiembre de 2008
De los medios y la modernidad.

Pero lo que no sabe es que, mientras goza de esa "inocente" manera de esparcimiento, está siendo condicionado para orientarse sobre la unidad de producción, cumpliéndose de éste modo lo que Horkheimer y Adorno pregonan en la mayoría de sus textos: "...Es en éste círculo de manipulación donde la unidad del sistema se afianza cada vez más."
Es por eso que últimamente el ritmo de producción cinematográfica se ha visto incrementado de manera casi exhorbitante, llegando a alcanzar cifras inimaginables a principio de siglo, formándose categorías de acuerdo a la época en que se vive (como en los tiempos de guerras mundiales nacío el musical, una forma de diversión sin complejidades, falsa y con el sólo propósito de recrear) creándose films de acción trepidante, sin pausas, tal como lo es el sistema económico: un continuo fluir.
Así es como se lleva al trabajador/espectador a ver películas, el arte en movimiento, para que se condicione en él la aptitud de dinamismo que requiere el sistema, y que por lo visto, ha dados excelentes resultados si nos fijamos en el ritmo que la sociedad ha tomado estos últimos años.
Y de este modo, el trabajador/espectador se hace dependiente de tal espectáculo, al ver su propia realidad inmortalizada en el film, al ver su vida eternizada en la película, cumpliendo así el deseo de occidente, la vida eterna, la perpetuación.
Según los conceptos clásicos de libertad, ésta es, principalmente, la libertad de palabra y pensamiento, dejando a un lado la obvia esclavitud de cuerpo frente a la sociedad, que obliga al hombre a trabajar en beneficio de ella.
Pero si tomamos éste concepto en su forma clásica, tenemos que ahora, cuando el cine y la televisión estan totalmente arraigados en nuestras vidas, el hombre no es libre, debido a que éstos medios han robado la libertad de pensar y hablar al hombre, reemplazándolas por lo que la sociedad y el sistema quieren que el hombre hable y piense. En otras palabras, EROS, o libertad de ser del hombre, es cambiada por el LOGOS, o racionalidad del hombre, en favor del sistema, influyendo del mismo modo no sólo a la sociedad, sino que al arte, cambiando de manera drástica los cánones que la normaban al convertirse en un producto más, dejando a un lado su "leitmotiv" de la mera creación.
Ésta falta de libertad y creciente racionalización de la sociedad se ve claramente reflejada en las nuevas "nanas" o niñeras, las cuales no son otras que la propia televisión que ha reemplazado a las personas, creando una generación con éste medio totalmente integrado a su forma de vida, llegando a hacerse muy necesario, permitiendo, de esta manera, la falta de libre pensamiento y la inclusión con mayor fuerza del sistema.
3 de agosto de 2008
Arte contextual
¿A qué se le llama arte contextual? ¡Ninguna mención en diccionarios o manuales de historia del arte! Nada que responda a un análisis teórico sobre el tema, salvo un discreto manifiesto del artista polonés Jan Swidzinski realizado en 1976, "El arte como arte contextual":
Muchos artistas van a desertar estos perímetros sagrados de la mediación artística para presentar sus obras en calles, espacios públicos, en el campo, o en cualquier "medio" que escape a las estructuras institucionales. El arte, incluso en su momento moderno, estaba impregnado de idealismo, tomaba por visión la separación del espectador a las turbulencias terrestres. Varios artistas, dándole la espalda al arte por el arte o al principio de autonomía, llamarán entonces a la puesta en valor de la realidad bruta. Para aquellos, herederos del realismo histórico (Courbet), el arte debía estar ligado a las cosas de todos los días, producirse en el instante, estrechamente relacionado justamente con el "contexto".
28 de julio de 2008
Efectos del Desplazamiento Material y Visual en la Obra Pos Moderna
Ésta, en tanto condición sociopolítica, la Modernidad tardía, en tanto condición histórica, y las nuevas tecnologías de información y comunicación, requieren una importante toma de postura teórico-conceptual que permite ubicar las propuestas en su adecuado marco referencial.
Se han abordado cambios específicos que el arte ha sufrido desde la Pos Modernidad, hasta llegar a lo último en tecnología, y nuevos medios inscritos en nuevas lecturas del arte.
Durante los primeros cuarenta años de la segunda mitad del siglo XX, el Socialismo y el Capitalismo, compitieron en todos los campos de la vida, por sobrevivir como modelo de desarrollo social. Muchos países, concientes de sus necesidades lucharon por su independencia. La ciencia y la tecnología experimentaron un progreso considerable, y las diferencias entre clases crecieron desastrosamente. Grandes revoluciones políticas, científicas, tecnológicas, etc. sacudieron los orígenes de toda sociedad moderna, hasta transformar los más cotidianos hábitos y costumbres de vida del comportamiento humano y del arte.
Sabemos cómo el arte ha evolucionado a lo largo de mas de 30 años de historia; afectado por hitos del mundo, catástrofes, terrorismo, guerras, tecnología, nuevos medios, etc.; además hemos sido testigos de cómo la calidad de expresión material se ha adecuado, transformado, mimetizado y reinventado a la base de las nuevas tendencias y contextos que el propio medio se ha encargado de absorber. Inclusive este texto esta abordado desde una mirada pos-moderna, ya que es el carácter para poder departir desde el lugar que el sistema artístico antes de la era Pos modernidad, nos ha resuelto bajo una condición de “sustitución a corto plazo”.
La Pos modernidad es un presente continuo sin solución. El tema de lo local, desde el progreso y desde el retorno; son sin duda los pilares de un sistema que va y viene rápidamente, como la dualidad que trae la pintura posmoderna cuando exhibe un campo de fuerzas, versus la clásica que imita la realidad…Y sin duda alguna, hemos podido constatar como funciona el circuito del mercado, y el tránsito de la Academia como sujeto mentor del producto artístico.
El arte se ha convertido en un valor de cambio por la velocidad. La industria cultural frente al arte clásico y frente a las vanguardias clásicas, está dada como algo que libera y democratiza el arte; entonces, podemos preguntarnos ¿realmente existe hasta ahora, una tendencia que encarne lo actual?
24 de julio de 2008
¿La muerte del arte?
Y es que es refrescante volver a ver pinturas, en el tradicional sentido de la palabra, ya que tanta instalación y performance satura mis sentidos y, lo que es peor, mi cerebro. Porque es verdad que pueden parecer sesudas y de propuestas interesantes, pero si no se las enfrenta con un estudio previo de la vida, obra y gracias del artísta, es imposible entenderlas.
Como por ejemplo, puedo citar la exposición Multinodo/Metajuego llevada a cabo entre octubre del 2007 y febrero del 2008 por el Centro de Documentación de las Artes del Centro Cultural Palacio de la Moneda, en donde nos presentaba una especie de silla sacada de Star Trek con la cual debías navegar por una sala virtual presionando diversos objetos que eran los links, que nos llevaban a otras aplicaciones. A primera vista, uno se pregunta qué demonios es esto, para qué sirve, por qué, dios mio, se encuentra esta silla de utileria en medio de un Centro de Documentación.
Pero gracias a que en la inauguración estaba una persona que formó parte del proyecto que se rescataba, pude comprender qué era. Resulta que en el gobierno de Allende se trabajó en un sistema similar al moderno windows en donde todos los centros culturales o productores de cultura, ciencia, etc, estuvieran ingresados en una base de datos que se podía compartir con otras partes del mundo, como Suecia (creo), en donde estaba la casa matriz del proyecto... eso suena muy interesante si me lo explican tan claramente como lo hizo esta persona, pero no es la gracia.
(Tal vez este ejemplo no se aplique bien a lo que es instalación y performance, ya que es una reconstrucción de lo que fue un proyecto casi histórico... así que podríamos llamarle instalación documental.)
Estamos en un período en que el arte ha alcanzado el clímax de la teorización y, por eso mismo, de la elitización. Si una persona normal se para frente a la performance que la conocida escritora Marcela Serrano efectuó cuando era alumna de la Universidad, tal vez la encuentre una adolescente con déficit atencional o una "emo" con exhibicionismo (se paró desnuda pintada completamente de blanco en medio de una sala blanca. Pueden revisarlo en La Parrilla, de Adolfo Pardo, Talleres del Mar, Santiago, 1981. Colección Cuadernos Marginales. 72 páginas, y en un texto que no recuerdo cuál era, pero creo que fue Vía Pública, de María Eugenia Brito, Ed. Universitaria, 1984).
He visto sufrir verdaderas odiseas a varios amigos artístas por tratar de justificar lo hecho, pero ¿Por qué hacerlo?
Dejemos que el espectador saque sus conclusiones de acuerdo a sus vivencias y a cómo interpreta la obra de acuerdo a ellas, sin necesidad de textos al margen que lo único que hacen es entorpecer el proceso de absorción de la obra.
Por eso, celebro el surgimiento de esta nueva generación de artístas (Daniela Kovacic, José Benmayor, Patricia Domínguez, entre otros) que ha recuperado el placer de crear por crear, sin aditivos ni preservantes, ya que por ese simple hecho, el arte puede llegar a todos, sin tener que estudiar cual escolar para poder disfrutar de una exposición plenamente. Y tal vez, de este modo, podamos gozar algún día de una sociedad en donde la cultura esté arraigada de verdad y no destinada a una elite.

