25 de julio de 2008

Miradas al arte Latinoamericano:1960-1970.

Miradas al arte latinoamericano: 1960-1970, es un ejercicio de colección que pone en evidencia la influencia de Norteamérica y Europa, cuyos modelos artísticos son asumidos y reinterpretados en nuestros países, generando una cartografía de corrientes internacionales, que abarcan desde la pintura de acción, el expresionismo abstracto, el Pop, el manchismo, el informalismo, la abstracción lírica, la nueva figuración entre otras corrientes mas relacionadas con el arte conceptual y la performance.

Estos modelos artísticos, se despliegan en el continente durante la década de los sesenta, generando discusiones entorno a la influencia artística internacional en lo local. El argentino Luís Felipe Noe escribirá en 1965 “[1] descubrir la variante internacional es encontrar una nueva perspectiva que ilumine el proceso de invención internacional del arte contemporáneo”. La critica de arte argentina Marta Traba (1930-1983), generara un diagrama de análisis, en el que plantea una división geográfica con áreas de menor a mayor influencia de las vanguardias internacionales, a modo de respuesta que justifique la ejecución de modas artísticas en el arte latinoamericano.

La discusión sobre la influencia pendular de Norteamérica y Europa, la podemos descubrir en esta selección de artistas latinoamericanos, cuyo eje de lectura principal es la figuración. De esta se desprenden la figuración lírica, casi surrealista de los artistas argentinos: Marta Peluffo (1931- 1979), con su obra “Espejo de exterminio” de 1965 y Josefina Robirosa (1932), con su obra “Cada mañana” de 1968, en ambas se plasma la discusión de la pintura con el objetivismo de la mimesis. “[2]No hay que tenerle miedo a la realidad, mucho se puede decir todavía de ella sin necesidad de calcarla”. Siempre unidos por la figuración, la pintura de Antonio Segui, “Caja con señores” de 1963, forma parte de las primeras pinturas realizadas en París, cuya mirada critica a la sociedad capitalista, será su característica simbólica formal. Luís Felipe Noe (1933), exponente de la nueva figuración argentina, manifiesta en su obra “Esto no tiene nombre II” de 1976, la problemática de la identidad y el destino del arte en América latina, ejes permanentes de su obra, del mismo modo que la problemática pictórica entre la figuración y la abstracción.

Mariano Rodriguez. Frutas y realidad

El Pop también es interpretado por los artistas latinoamericanos, tanto en Brasil por la figuras de Antonio Enrique Amaral (1935) y Netto Gontran Guantes (1933), en Cuba esta corriente en cambio, tiene a Raúl Martínez (1925-1995) a un exponente criollo, donde el color es un elemento fundamental en la obra “Repeticiones de Martí” de 1968. En el limite con la nueva figuración la obra de Mariano Rodríguez “Frutas y realidad” de 1970, instala la idea de paraíso perdido, ensoñación que es derrumbada con la obra de José Gamarra, artista Uruguayo, quien con su obra “Puzzle” de 1975, pone en evidencia los elementos tácticos políticos que se implementan en el marco de la guerra fría en Latinoamérica.

La abstracción a través del arte cinético también se encuentra presente con la obra del Venezolano Jesús Soto (1923- 2005), “Tes con brique” de 1975, en ella al igual que la obra del Francisco Salazar (1937), quien trabajo en París junto con el maestro, invitan al espectador a interactuar con la ilusión que genera los distintos planos. En la escultura la abstracción tiene sus precedentes en el arte precolombino, en ella la obra del Peruano Alberto Guzmán (1927) “Tensión” de 1977 y la escultura de la Colombiana Feliza Bursztyn (1933-1982) comparten la simpleza de las formas, más irónico y punzante la escultura de Libero Badii (1934) “Tres perfiles, bandera n° 2” de 1934, instala el Pop en el volumen.

De los artistas chilenos que integran la selección, Eugenio Téllez (1939), con su obra “Homenaje a Bautista Van Schowen, al silencio, a Concepción y a la cabeza fría y al Corazón caliente", de 1977 y Guillermo Núñez (1930) con su obra "Recado de Chile: pongamos nuestra estrella en su lugar" de 1976, nos indican en el marco histórico político, los años oscuros de Latinoamérica. En ambas obras los elementos figurativos están asociados a una temática de denuncia directa y clara, compareciendo el retrato del homenajeado del detenido desaparecido y la presencia del elemento icónico de la estrella en el recuadro azul, cuya diferencia con las dos artistas Patricia Israel (1939) y Concepción Balmes (1957), radica en la rearticulación de sus lenguajes plásticos asociados a los últimos años de los exilios latinoamericanos, es decir el termino de las dictaduras.

Marta Peluffo. Espejo de Exterminio

[1] Sobre la nacionalidad del Arte, Luís Felipe Noe 1965, en manifiestos Argentinos, política de lo visual. Edición Crítica de Rafael Cippolini.
[2]Revista Sur, octubre de 1956, número 242 , Hugo Parpagnoli

1 comentario:

Soledad Pozo dijo...

Interesantísimo repaso a uno de los movimientos clave en la historia del arte Americano. Sin embargo, a pesar de las teorías que rondan al arte Pop en Latinoamérica, yo me quedo con una intermedia: si, hubo Pop en América latina, pero sólo visualmente, no teóricamente. Incluso, irónicamente, se usó la estética Pop en afiches de propaganda política... eso deja mucho que decir sobre lo poco que se comprendió en cuanto a teorías el arte Pop. Sin embargo, como era atrayente estéticamente, se adaptaron los medios formales a la realidad latina. Aunque esto, obviamente, es una opinión propia.